(Basado en hechos reales)
El teniente Wilmer y el oficial Jerry son dos policías caraqueños.
En un despliegue efectivo arrechísimo deciden poner una alcabala para detener maleantes, porque todo el mundo sabe que uno reconoce inmediatamente a un maleante al verlo en su carro.
Llegan al sitio en cuestión, el semáforo del Macaracuay Plaza, y observan detenidamente un plano para determinar donde poner la alcabala:

Hijos de la tierra de grandes estrategas como Bolívar o el gran mariscal de Ayacucho dónde creen ustedes que nuestros valerosos policías colocan la alcabala?, por supuesto, justo después del semáforo:

Entonces, digamos que somos un delincuente que viene por el semáforo y observamos la alcabala, qué opciones tenemos? juguemos millonario!!!
- A) Inmediatamente voy a la alcabala y me entrego
- B) Cruzo a la derecha o a la izquierda, y salgo una calle más adelante después de la alcabala, con mi droga, o lo que sea ilegal que cargue:

Eh… puedo usar un comodín?
Yo creo que la alcabala está tan bien colocada que el hecho de que pueden huir tan fácil asusta tanto a los maleantes que inmediatamente siguen derecho y se entregan en vez de cruzar a cualquiera de las vias de escape que quedan abiertas por el increible emplazamiento táctico de la misma… es una técnica psicológica!.
Ante semejante genialidad policiaca y detectivesca estoy seguro que la Reportera del Crimen se retorcería en espasmos orgásmicos, Monk deliraría y Sherlock Holmes aceptaría que ante tanto poder cerebral él no hace falta. Ni Anibal Barca llegando a las puertas de Roma puede ser un mejor estratega que estos genios.
Más aun, la alcabala hace cola! porque eso es justo lo que necesitamos en Caracas, vainas que pongan más lento el tráfico!, la gente choca porque anda muy rápido! Capturan maleantes y evitan accidentes… Astutos!
Yo no se ustedes, pero yo me siento mucho más seguro y protegido sabiendo que el teniente Wilmer y el oficial Jerry están en la calle, ah! y que encima tienen porte legal de armas, pueden pasar por el Macaracuay Plaza y dejarsles algo “para el café” como seguramente les pedirán, es lo mínimo que podemos hacer.