Solía vivir en un apartamento cuando era pequeño y mi cuarto tenia un ventanal, los vidrios de abajo no se abrían y ahí se acumulaba cualquier cosa.
Un dia llego y veo que una araña hizo su tela en la parte de abajo, me quedé mirando un rato y después, pero por supuesto! hice lo que todo el mundo a esa edad haría, empecé a darle con un palo de gancho de ropa a la tela a ver que “que hacía” la araña, todo iba bien hasta que, por supuesto, la araña empezó a subir por el palo.
Inmediatamente solté esa vaina y salí corriendo del cuarto dando gritos, no por miedo no, esa era mi manera de advertirle a la araña que no se meta conmigo porque soy poderoso.
Total que regresé con un pote de Baygon para mandar a la araña para la concha de su madre cuando vi que había algo más en la tela… una mariposita… no pasaron ni 10 segundos cuando la araña la envolvió y se la cepilló… y fue ahí cuando me percaté de la suerte que tenía… cómo no fui capaz de verlo antes??!! sonaron truenos y mi risa “mmmHUAHUAHUA! está viva!!”
La vida fue hermosa mientras andaba con mi frasco de vidrio atrapando cosas para ponerlas en la tela, era como broncear hormigas con una lupa pero a un nuevo nivel, moscas, hormigas, maripositas, una vez una abeja pero la araña la cortó de la tela y no se la comió.
Generalmente los bichos eran tan tontos que se metían solos en el cuarto: “ajaaaa, qué tenemos aquí… mm je je je, ha llegado muy lejos para entorpecer mis planes de conquistar el mundo señora hormiga, es el momento que conozca a mi mascota! mmHUAHUAHUA”, “Noooo!! Nooo!!!”, ok de acuerdo, la hormiga no decía “noooo” eso lo pronunciaba yo dentro de mi cabeza, le daba a todo más emoción.
Un día llegué del colegio y había dos arañas, y pensé, “verga y ahora quien se va a comer a quien? ya se están peleando… a no!, espera… eh ya me salgo del cuarto…”
De los huevos que puso -si resulta que era niña- salieron muchas arañitas pequeñas, tuve la esperanza de que alguna se quedara en la tela de su mamá, pero se fueron todas para dejarme conseguir el cadaver de mi mascota al llegar del colegio en el borde de la ventana, caí de rodillas presa del dolor, pero se que murió después de conseguir su misión en la vida, proveerme de sano entretenimiento a cambio de comida, y por lo tanto murió feliz.
No he tenido más mascotas después de esa experiencia, dudo que algo lo supere, qué voy a tener, un perro? guao le tiro una pelota y la busca, que nulo!!



