Hace un tiempo tomé esta foto y la publiqué para que la gente se fijara en lo siguiente: el botón que mantiene la puerta abierta para que otras personas puedan usar el ascensor no está ni la mitad de gastado que el botón que le cierra a la gente la puerta en la cara… en un botón se resume todo el género humano.

Siempre he tenido fobia de los ascensores, no claustrofobia ni miedo que se vaya a caer, no, de hecho me encanta ir solo y subo por las escaleras si no está completamente libre, es que todo contacto humano con gente extraña es suficientemente desagradable como para que encima sea en un espacio tan pequeño y apretado.
Ademas que vaina es esa de andar compartiendo espacios tan chiquitos, empiezas compartiendo el ascensor y terminas compartiendo a la mujer o algo peor! Si no es solo para mi pues no me da la gana.
Me parecen un portal hacia otra dimensión, pasan vainas muy raras, primero porque se tarda 15 minutos en llegar con paradas de 5 minutos en cada piso, pero cuando tu estas montado son 3 segundos apenas lo que tarda, si venías hablando con alguien de alguna cosa y se montan en el ascensor, ahi mismo dejan de hablar y se ponen a mirar pal techo, o a hablar bajito, por qué?,como si hubiesen entrado a algun recinto o templo sagrado.
La vaina se llama con dos botones, según tu pretendas subir o bajar, me supongo que usa alguna especie de algoritmo que optimiza la vaina, pero acá vayan a subir o bajar pisan toda esa vaina igual, total, asi “llega más rápido”.
Van pasando los 15 minutos y la gente se acumula en la puerta, semi ordenadamente, hasta que llega, y entonces es el más vivo primero, hay gente que no entiende que la vaina se llenó e insiste en meterse, entonces la vaina no cierra por el ojo mágico, la gente mira con odio al tipo y el tipo se sale, una vez después de esperar como 15 minutos por un ascensor se montó una gorda tan inmensa que ocupó como 15 puestos y nos dejó afuera a varios que estabamos esperando.
Yo ya comienzo a sudar frio ante la perspectiva de montarme en la vaina, pero a veces no queda otro remedio, me envalentono y subo, procurando ignorar a toda esa gente y concentrado en hacer pranayama y rogando que nadie quiera entablar algún tipo de conversación o hacer algún tipo de chiste, porque ahí si que me pegaría a una esquina de la vaina con ojos desorbitados de terror, pana, por qué me hablan? nooo..
Nunca falta el sabrocito que pregunta “subiendo?”, “bajando?”,generalmente si voy solo y nadie que esté dentro caga la vaina a los bolsas que preguntan eso solo me les quedo mirando, solo mirando inexpresivamente… hasta que se cierra la puerta.
Como me paro justo en la puerta para poder huir en cualquier piso si la cosa ya se pone muy insoportable la gente empieza, “piso 3 por favor”, “piso 4″, y que remedio queda si no marcarles la vaina y pisar obsesivamente el botón de cerrar la puerta, que sospecho que no hace un carajo porque igual esa vaina se cierra cuando le da la gana.
Después está el pajuo que se baja en el piso 1 pero se metió hasta el final del ascensor y empieza a empujar pidiendo permiso, osea pana, por qué lo haces?. O el guebón que va del piso 1 al 2 y se da toda la bomba para entrar y salir, después la vaina se para en el 3, porque alguien marcó el 3, pero nadie se baja en el 3…, y se abre en el 4 y un poco de pajuos ven la vaina desde afuera y dicen “ahi está muy full” y ponen caras de bolsa.
Ya se va acercando mi piso… y yo que no entiendo de verdad porque la gente se relaciona o entabla amistades ya me empiezo a preguntar si tengo que decir “buenas tardes” al bajarme, o no decir nada, huir de ahí, será que digo “hasta luego”?… terrible en todo sentido.