Vi en el noticiero como en Londres creo alguien le dio unos coñazos al tipo (o tipa) que cargaba la antorcha olímpica y la vaina casi se apaga.
Ante esa escena mi cuerpo se sacudió por un violento espasmo.
El espasmo de la risa incontrolable.
He ahí un tipo cuyo busto debe ser vaciado en bronce oro y colocado en todas las escuelas del pais. No por todo el peo de China y el Tibet, no… todas las olimpiadas pasa lo mismo, algún carajo intenta apagar la llama y para mi tristeza aun no lo han logrado.
No hay ningun otro símbolo más emblemático que refleje la separación de todas las personas del mundo en 2 grupos: los imbéciles y los pensantes que esa antorcha.
El cuento de la antorcha es asi, en Grecia a no se que hora del dia con un espejo solar prenden un fuego ahí unas vírgenes, entonces la llama va viajando sin apagarse hasta el sitio donde se celebran los juegos por muchos paises cargada por una gente que lo hace para sentirse importante, alimentar su ego narcisista y jurarse que estan haciendo algo trascendente por el mundo.
Supuestamente la llama es un símbolo de la unión y los pueblos y no se que verga, y por eso es sagrada y no puede apagarse, no importa que sea un pedazo de fuego que lo puedo hacer yo con un yesquero, no importa que los cacareados juegos que unen a los pueblos no hayan tenido NINGUN efecto para unir a ningunos pueblos y no hayan tenido absolutamente ningun impacto en disminuir o aplacar los confictos bélicos del mundo. Un evento sin ningun tipo de valor práctico más allá de que sea muy vistoso, un inmenso monumento a lo inútil, a lo vacuo, a lo futil, a la gastadera de plata en proteger una piazo e candela con 50 mil policias, al desperdicio de millones de dolares para preparar a un carajo para que haga cabriolas en unas barras y unos guebones le pongan unos puntos.
Y eso de pronto es “sagrado”, “grande”, ayuda al mundo, aunque alguna gente se pregunta cauntas casitas se podrían hacer con lo que se gasta en entrenar y mantener a un carajo de estos. Cuanto cuesta el dispositivo de seguridad de esa vaina y cuantas operaciones a corazon abierto les pagaría a gente que esta a punto de morirse y las necesita si se usara para eso y no para proteger un fósforo prendido.
Hay que echarle un cerro para competir en esos juegos, los tipos y tipas que pegan saltos y esto… eso es entretenido de ver, pero hasta ahí, para sumar a la afrenta encima yo con mis impuestos tengo que pagar la preparación y el apresto a los carajos que van a las olimpiadas estas. Hay hasta un ministerio del deporte.
Si es por financiar vainas inutiles pero entretenidas, por qué el estado no financia a los magos?, o a los carajos que juegan arrechisimo al ludo?, o al mejor criador de tamagochis? Tendría exactamente el mismo retorno de inversion.
Y como esto es Venezuela, la guinda de la torta son las declaraciones de los atletas nuestros que van para los juegos: “Yo espero hacer un buen papel”. Ejem, un momentito hermano, quiere decir que nisiquiera piensa que pueda ganar? entonces para qué carajo va? Cuanto nos va a costar el buen papel?
Y total, si algún carajo logra alguna vez apagar la llama esta, la prensa y una mitad del mundo ya diran que es un “desadaptado” que no se supo “integrar” al “espíritu” olímpico, porque la gente tiene un fetiche con los espíritus y espera que todo el mundo actue acorde según el espíritu que toca, todos cuidadosamente distribuídos para que no choquen…, el navideño, el de año nuevo, el electoral/democrático, el del amor y la a mistad, el nacionalista…
En la otra mitad admiraremos al carajo que con un simple gesto de apagar el yesquero logra demostrar la completa idiotez de idolatrar vainas inútiles y que no van a cambiar nada, y la completa estupidez de entronizar imbecilidades y encima desperdiciar plata en eso.
Determinar cual de esas dos mitades son los imbéciles y cual los dioses entre los insectos es un ejercicio para el lector.