Amway es un fraude

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A veces hago cosas que van totalmente en contra de mi personalidad, como unirme a ese semi-culto-fraude que es la vaina de Amway.

Fue hace como 10 años (tanto?), estudiaba en la universidad y un tipo que conocía me dijo que si quería ir a su casa para una presentación sobre una oportunidad de negocio. Sin nada mejor que hacer, fui. Allí un tipo, que por la cara de ladino y los gestos me recordó a un rabipelado, nos echó el cuento de Amway:

La idea es vender jabones, champú y esas vainas, y aparte contactar gente para que también lo haga bajo tu tutela. Ganas plata por vender los productos esos, y un porcentaje por lo que vendan los que tienes debajo, por lo tanto, todo el negocio se basa en contactar gente para que también venda el jabón, y cuanta más gente tengas, más ganas. O al menos eso decía el rabipelado.

El rabipelado fue cuidadoso en no especificar exactamente cuanta gente debajo necesitabas y cuanto tenía que ser el volumen de ventas de esa gente para, según él, ya poder vivir de eso sin tener que trabajar, pero te habló de gente que se supone habían logrado eso hasta el punto de vivir en alguna playa de Mallorca asoleándose en un yate. En el tiempo en que estuve en esto, no conocí ni a una persona que lograse eso.

Este tipo que me invitó a eso siempre fue un tipo raro, y todo el asunto tenía un tufillo extraño, pero el rabipelado era convincente y usaba todos los trucos baratos del libro. Si le decías que no estabas interesado, estaba entrenado para preguntar “por qué?”, y tenía más o menos una respuesta ensayada para cada una de las contestaciones posibles: “no tengo tiempo” – “si tienes tiempo de trabajar tienes tiempo para ésto, es un trabajo, acaso no quieres independencia económica?”, etc.

Total que yo, y aun me pregunto por qué, sin nada mejor que hacer, le dije que me iba a meter en el asunto. Así que este tipo pensó que ya había ganado a su primer seguidor.

Lo que siguieron fueron un montón de reuniones con gente rara, una vez fuimos a un apartamento por una zona carísima de Caracas donde nos abrió la puerta una especie de mayordomo con guantes; el apartamento tenía alfombra desde la entrada. Creo que en esa fiesta estaba también el rabipelado, juraría que con el mismo traje con el que me dio la presentación (“ya veo todos los reales que se hacen en esto” pensé). Ese apartamento estaba lleno de yuppies y la dueña era una especie de vieja encopetada, todo el mundo hablando y riendo de los supuestos millones que se metían. Eso parecía el preámbulo de una orgía tipo la película Eyes Wide Shut. Lo que hubiese sido excelente. Pero no fue nada de eso.

Ahí es cuando empezó la pedidera de plata.

La primera señal fue un supuesto congreso al que este tipo me llevó porque, los vendedores de esta vaina, se la pasan yendo a congresos y convenciones. Pagas. Total que al llegar me encuentro con la sorpresa de que este tipo me cobra la entrada de la vaina, no fue mucho, y bueno, repito, yo no tenía nada mejor que hacer. Pero esperaba que él la pagara, a fin de cuentas todo este asunto es jalarle bolas a la gente para que entre en tu red y venda para tu irte a Mallorca.

La conferencia pudo haber sido una reunión de “Pare de Sufrir”. Verán, en este “negocio” no te hablan de estrategias de venta, retorno de la inversión, control de inventarios. Te mandan a pararte del asiento y aplaudir, a, “seguir tu sueño”, a “vencer tus miedos” y demás tonterías. Los ponentes eran una parejita de edad media, la tipa mostraba la suficiente cantidad de piernas, y el tipo era bastante buen orador, echando el cuento de como pasó de ser un pela bolas a un tipo con independencia financiera, al vender jabón.

Yo he aprendido a no subestimar el poder de la sugestión de las masas, las presentaciones bien estudiadas engañan y engatusan hasta al menos incauto y escéptico. Esta gente tiene años en eso, así que, después de la cuestión y aun un poco arrecho por haberla pagado, y, sin nada mejor que hacer, le dije a este tipo que seguía con el negocio.

Además de las conferencias, había que escuchar cassettes, este tipo ya había comprado todo el kit de cassettes y quería que yo también lo comprara.

“Bueno dame los tuyos”
“No, cada quien tiene que tener sus cassettes”
“Pero que diferencia hace, además, qué te dicen ahí que no sepas ya”
“Todo el mundo en el negocio sabe que la única manera de tener éxito es yendo a las conferencias y escuchando los cassettes”
Decidí no comprar una mierda, el embrujo del rabipelado lentamente se iba desvaneciendo, aparte de que aun no veía ningún centavo del asunto, porque, para realmente entrar en el negocio, había que comprar el kit de iniciación: 100 dólares… pero solo me lo venderían cuando yo estuviese “listo”.
Ya quería salirme de la vaina, pero no es fácil, por eso entiendo a esa gente que vuelve a los cultos y ese tipo de cosas, no es fácil.
El punto de inflexión fue cuando llegó el momento de ir a una super conferencia del negocio en el interior, yo ya sabía a que atenerme, que tendría que pagarla de mi bolsillo, así que pregunté el precio. Era una o dos órdenes de magnitud mayor que el de la conferencia anterior, así que, sin nada mejor que hacer, le dije que esa vaina la iría a pagar el coño de su madre, que yo me quedaba en mi casa.
En realidad me llamó a las 7 am y cuando colgué después de haberle dicho las mil maneras que no iba a ir a esa vaina, eran las 8:03 am según el despertador. Es increíble todo lo que me costó quitarme a este tipo de encima.
Después de un tiempo, el tipo, arrecho, me dijo que no me tomaba en serio el negocio, que la única manera era yendo a las conferencias y que así no iba a lograr nada, y que más que a Mallorca si acaso que aspirara a Catia la Mar, yo le insistía que para contactar gente y vender champú no hacía falta gastar esa plata en conferencias.
“Tú no lo entiendes, está comprobado que la única manera de tener éxito en esto es con las conferencias”
“Y quién lo dice?”
“La gente del negocio”
“Chamo, yo te conozco desde hace mucho, tu eres un tipo inteligente y estudiado, dime que no te das cuenta de lo que te pasa aquí, acaso no te das cuenta de que la gente que te dice que la única manera de tener éxito es con las conferencias es la gente que cobra y hace plata con las conferencias?”
Después de eso le hablé claro y me salí, sin nada mejor que hacer sentí que había botado mi plata, pero fue poca, además tuve la oportunidad de juntarme con un montón de gente rara y loca y ganarle un nuevo respeto a todo esto de los cultos y los negocios raros. Ahora se que incluso yo, el carajo más escéptico de la tierra, puedo llegar a ser susceptible a algo así y me afinó el olfato hasta el punto de que me he salvado de un par de cosas más parecidas a las que me han querido arrastrar.
Mi amigo, que vivía y moría por el “negocio”, botó dos años de su vida, y, quien sabe que tanta plata, en esa vaina. No tuvo ningún tipo de ingreso extra y al final lo dejó, sospecho que solo seguía en eso por orgullo. Según y que todo el asunto le sirvió como “aprendizaje” y está contento. Qué me va a decir? Y este tipo no es poco inteligente, no es, aun es para mi un misterio como pudo ser embaucado de esa manera.
Del rabipelado no supe nada, nuca más.